María Jimena Hernández Tames: familia y alegrías

                               
        

 María Jimena Hernández Tames:
 familia y alegrías

María Jimena es una futbolista y estudiante de física a quien tuvimos el placer de conocer un poco más. Hernández es vecina de Cartago, donde vive con su mamá. Su papá por otro lado, trabaja y vive en Limón, por lo que Jimena no tiene la posibilidad de verlo tan a menudo. 


La cartaginesa comentó sentirse afortunada de estar rodeada de personas especiales que la quieren y se preocupan por ella. Agradece especialmente a sus padres por trabajar tan duro como lo hacen para asegurarle una buena vida; que ella tenga la oportunidad de poder estudiar y practicar el deporte que le ha apasionado toda su vida. Menciona a su abuelita, quien la busca y se mantienen pendientes una de la otra. Mantienen contacto al menos por teléfono. También sabe que puede contar con su madrina y su tía abuela, son algunas de las personas quienes más la apoyan. Su tío también es una figura importante, él siempre está disponible para dar una mano, para apresurarse a ayudar si algo surge. 


Hernández estudia Física. Aunque esta no fuera su primera elección. Antes de decidirse por Física, estudió Arquitectura, la cual fue una alternativa a sus planes originales de estudiar Ingeniería Civil. Finalmente, Arquitectura resultó no calzar tanto con sus metas. Por otro lado, llevó algunos cursos de Física, y estos la ayudaron a enamorarse de la carrera. Repitió el examen de admisión y consiguió entrar a la Escuela de Física.


 Aunque sus objetivos la llevaron a estudiar física, no fueron sus planes desde siempre. Cuando era una niña su meta era ser futbolista. De hecho, su familia no es muy amante de los deportes, pero ella fue una excepción, ya que su juguete y pasatiempo favorito era la bola. Desde pequeña escuchó y entendió que en el país en el que crecía, ser futbolista y no tener una carrera universitaria u otro trabajo la iba a dejar con un futuro incierto. Así que sus intereses también se expandieron. Fue una dicha para ella, años después, enterarse que mientras estudiaba también podía practicar el deporte que la apasiona desde su infancia. 


Creció en la casa de su abuela en Cartago hasta los 7 años, ya que después su mamá, su padrastro y ella se mudaron a su nueva casa. Aunque de pequeña tenía mucha energía para jugar, era una niña tranquila. Comenta -No era tan callada, siempre decía lo que pensaba, pero no hacía mucho desorden-. 


La deportista considera que le es más productivo enfocarse en metas a corto plazo, que estas poco a poco le construyan un futuro. Sus metas a largo plazo incluyen poder jugar fútbol de manera competitiva más allá de la Universidad, pero por ahora lo más importante para ella es seguir un buen ritmo en lo académico, mantener una buena salud mental y física, lo cual ha sido un desafío por la carga académica y el factor de la virtualización. Otra de sus prioridades incluye colaborar a su familia en estas circunstancias tan particulares que se viven como nueva ‘’normalidad’’. Sus parientes la buscan para que les ayude con todo lo ‘’tecnológico’’, para trabajar, para estudiar y para lo que sea necesario. Dice -Mi objetivo con mi familia es que todos logremos realizar las tareas diarias con menos frustración.- 


Sus actividades favoritas incluyen rodearse de la gente que aprecia. Antes de la pandemia pasaba mucho tiempo con sus amigas, se reunían a tomar café o tan solo a hablar. Visitaba a sus familiares con frecuencia. Hoy, sus actividades son más ‘’hogareñas’’ juega videojuegos y ha encontrado que le gustan bastante, pero nunca deja de lado su entrenamiento como parte de las actividades que más disfruta.


Por: Jimena Obando Rivera
Fotografías: María Jimena Hernández Tames

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